
Por fin llegó nuestro último año, tras cuatro cursos de intenso trabajo, alegrías, decepciones y sobre todo nuevas experiencias, ha llegado el momento de recoger los frutos que hemos estado cosechando. Con la obtención del título universitario de licencia, se acompaña en la mayoría de las ocasiones la tan esperada Orla, un recuerdo en el que aparecen compañeros, profesores y amigos y que nos servirá para recordar estos años el resto de nuestras vidas.
Durante el mes de noviembre se nos ofreció la posibilidad de realizarnos la foto para aparecer en esta orla, y todo aquel estudiante de cuarto de carrera que lo deseara, podía participar en la misma. Casi todos fuimos con mucha ilusión, nos vestimos para la ocasión y sonreímos para que en las retinas de nuestros compañeros siempre aparezca la mejor de nuestras imágenes.
El problema ha llegado cuando tras varios meses sin tener noticias de la elección de los profesores que aparecerían junto a nosotros, aquellos, que en algunas ocasiones nos han servido como modelo a seguir en nuestras vidas, o incluso nos han dado determinadas experiencias de gran valor para continuar nuestro camino profesional y moral, nos han llegado rumores y noticias, de que estos catedráticos ya han sido designados, por un determinado grupo de alumnos que paradójicamente nadie sabe de quienes se trata.
Lo cierto es que no es un tema tan grave, que todos y cada uno de nosotros, obtendremos nuestro título, seremos licenciados, pero esto no evita la decepción sufrida en el sentido de que la opinión de muchos de nosotros al respecto no ha sido valorada, y la realidad de que determinados profesores que han influido positivamente o de forma especial en nuestra formación académica y personal puede que no formen parte de nuestra Orla.
Alma María Palomino Gutiérrez
Irene Jiménez Lázaro
Durante el mes de noviembre se nos ofreció la posibilidad de realizarnos la foto para aparecer en esta orla, y todo aquel estudiante de cuarto de carrera que lo deseara, podía participar en la misma. Casi todos fuimos con mucha ilusión, nos vestimos para la ocasión y sonreímos para que en las retinas de nuestros compañeros siempre aparezca la mejor de nuestras imágenes.
El problema ha llegado cuando tras varios meses sin tener noticias de la elección de los profesores que aparecerían junto a nosotros, aquellos, que en algunas ocasiones nos han servido como modelo a seguir en nuestras vidas, o incluso nos han dado determinadas experiencias de gran valor para continuar nuestro camino profesional y moral, nos han llegado rumores y noticias, de que estos catedráticos ya han sido designados, por un determinado grupo de alumnos que paradójicamente nadie sabe de quienes se trata.
Lo cierto es que no es un tema tan grave, que todos y cada uno de nosotros, obtendremos nuestro título, seremos licenciados, pero esto no evita la decepción sufrida en el sentido de que la opinión de muchos de nosotros al respecto no ha sido valorada, y la realidad de que determinados profesores que han influido positivamente o de forma especial en nuestra formación académica y personal puede que no formen parte de nuestra Orla.
Alma María Palomino Gutiérrez
Irene Jiménez Lázaro
No hay comentarios:
Publicar un comentario